30 mayo, 2013

Poemas prohibidos y de amor



Autor Efraín Huerta
Definiciones de la Libertad
(Canto a los guerrilleros de Levante)

Por ella, por la libertad, el sonido y el aroma recuperan la vida, la flor su esbelta gracia y la nube su frágil elegancia.

Por la libertad, todos los días, se derrumba un perfume –y un hilillo de sangre se convierte en el más ancho río de la esperanza.

Libre, sagradamente libre, una mujer puede danzar la danza milagrosa, y, sonreír, el niño, y el hombre darse entero a toda luz.

Cercenar la libertad es no dejar piedra sobre la piedra, ni amor ante el amor, ni poseía a los poemas.

Deshabitar la libertad, vaciarla y cometer el crimen, es tanto como ir matando a gritos la voz de una paloma.

Pero la libertad no es la paloma con el pulso ardoroso, sino tan solo un vuelo: el más perfecto vuelo.

Todo el día, todos los días un hombre inicia un paso hacia la libertad.

Y todos los días, todo el día, un veneno de rabia le está marcando el alto.

¡Por ella, por la libertad, existen las guerrillas de Levante!

Porque la libertad sea pan de cada día, fruto de cada noche.

Porque la suave sangre corra por las arterias y no sobre el sembrado.

Pues la libertad tiene la heroica altura del sueño más hermoso –y la savia profundidad de la más bella música.

Hay quienes desean la muerte sin soñar con la vida, quienes aman y pierden el sentido de la gracia de amar, quienes se torturan conversando sobre un infinito que no alcanzan.

Los hay que cada día están salvando a España desde la mustia niebla de la estéril palabra…. Sin saber que están ciegos, deliberadamente ciegos, envilecidamente sordos ante el clarín del alba guerrillera.

Cortar de raíz el árbol de la libertad, mutilarlo hasta que todo sea frío como una cárcel, seco como una campana sin destino; seguir matando, seguir asesinando, continuar persiguiendo, es darnos, a nosotros, nueva fuerza dramática, y a ellos, guerrilleros, la silenciosa flor de la consigna.

Por esta flor de fuego, camaradas, alcemos la palabra libertad.

Recobrémosla, al fin y para siempre, del abismo en que late.

Y pensemos en ellos, que en la entraña española, sobre la tibia piel del toro se agigantan.

En ellos, guerrilleros, y en su pueblo fraterno.

La historia se construye sobre cuatro pilares libertarios.

Sintamos, pues, la hora guerrillera de Levante.

¡La hora estremecida, camaradas, de la paz y del triunfo!

Mayo de 1948

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