04 febrero, 2012

Manuel García González «Otones»

El pasado día 1 falleció "Otones" a los 81 años en su domicilio gijonés de un ataque cardíaco. Fue uno de los históricos del comunismo y el sindicalismo asturiano. Muy joven se pone a trabajar en la mina y se vincula a la lucha, actuando como enlace de la guerrilla antifranquista y como militante del Partido Comunista de España. Por su actividad en contra de Franco, es detenido en numerosas ocasiones y sufre en sus carnes los rigores de la cárcel, las torturas y la represión del régimen, pasando 13 años encerrado en prisión. Fue uno de los fundadores del sindicato Comisiones Obreras. Dejó un libro publicado sobre su vida:

“Lucha y Libertad”. Edita: KRK Ediciones (2003). Autor: Manuel García González «Otones». ISBN: 84-607-5933-4.

29 enero, 2012

Eulalio Barroso Escudero «Carrete»

En serio, parece que fue ayer, pero ya han pasado tres años desde que nos dejó nuestro amigo Eulalio. 

Atrás quedaron horas y horas de compañía y charlas sobre la guerrilla, algo de lo nunca rehuía, demostrando una gran memoria para recordar los hechos que le tocó vivir. Resultaba paradójico encontrar a un hombre tranquilo, sencillo y buena persona, y trasladar la imagen de guerrillero en el monte, armado y pasando penalidades. Su familia rota por la represión, todos sus hermanos huidos en el monte, en total cinco jóvenes integrados en la lucha antifranquista con diferente suerte para cada uno. 
  • Avelino «Recaredo», el mayor, nacido en 1913, fue comisario político de la 12ª División dirigida por Pedro Díaz Monje «El Francés» de la 1ª Agrupación de Guerrilleros. Fusilado tras ser detenido y juzgado. 
  • Daniela «Madroña», nacida en 1917, e integrante de los grupos de «Quincoces» y «Chaquetalarga». 
  • Alejandro «Mejicano», nacido en 1926, residente en Francia e integrante de los mismos grupos que su hermana. 
  • Emilio «Atila», nacido en 1928, luchó junto a «Chaquetalarga». 
Eulalio Barroso Escudero «Carrete» nació en 1927 en Bohonal de Ibor, Cáceres. Integrante de la 14ª División cuyo mando lo ostentaba Jesús Gómez Recio «Quincoces», el cual fue muerto por las fuerzas represoras. También actuó bajo el mando de Joaquín Ventas Cinta* «Chaquetalarga», jefe de la 13ª División, el cual logró pasar a Francia donde murió a finales del año 2007. 

Eulalio Barroso cumplió su condena en la cárcel, y rehízo su vida. La casualidad hizo que formara familia en un pueblo alejado de su Extremadura natal, pero castigado igualmente por la represión antiguerrillera, al ser su serranía un enclave importante de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, su nombre: Santa Cruz de Moya (Cuenca). Fue miembro destacado de la Asociación La Gavilla Verde, acudiendo a todos y cada uno de los actos en los que era reclamado, no solo por esta asociación, sino por otros colectivos que solicitaban su presencia. La memoria y la dignidad de la guerrilla siempre fue algo que defendía con entusiasmo. Todavía recuerdo las muchas ocasiones en las que cantó el himno guerrillero extremeño, a pleno pulmón, sin acompañamiento, y ante aforos completos de salas entregadas en jornadas, eventos y actos sobre la guerrilla. La primera vez que lo oí, he de reconocer que me impresionó. Su corazón se paró aquel 28 de enero de 2009, pero aquí estamos sus amigos para recordarle. 


Esta foto se la saqué yo durante uno de los homenajes al guerrillero, realizado en Santa Cruz de Moya junto al monumento. «Carrete» aparece apoyado en el bloque de hormigón donde está adosada la placa con este texto: “En memoria de los guerrilleros españoles muertos en la lucha por la paz, la libertad y la democracia, al lado de todos los pueblos del mundo”

* En algunos libros “Cinta” aparece como segundo apellido del guerrillero “Chaquetalarga”, en otros “Cita” es el más usado. En una carta recibida de su familia en Francia, aparece como Cinta el apellido del familiar remitente, pero, mi amigo el historiador Benito Díaz me indicó recientemente, que él, en todos los archivos y registros donde ha investigado sobre la familia y el guerrillero, el apellido en cuestión aparece como “Cita”.

24 enero, 2012

Entrevista a Florencio Pla Messeguer


Al hilo de los últimos trabajos, tanto en novelas como en libros de historia, además de documentales, rescato una entrevista que en su día realizaron a "Durruti", más conocido con el nombre de "La Pastora" antes de ingresar en la guerrilla.

El periodista Miquel Alberola la publicó en la revista El Tiempo (1988, del 29 de febrero al 5 de marzo).


"La Pastora", el guerrillero del Maestrazgo 

Teresa Pla Messeguer (Vallibona, 1917), pastora de profesión, un día se adscribió al maquis y se convirtió en hombre. Desde ese momento, el nombre de "La Pastora" se ha visto involucrado en misterios y mitología heroica.

Aún ahora, tantos años después, el solo hecho de invocar su nombre sobresaltos todas las sierras del Maestrazgo. De aquí unos días se celebrará, posiblemente, el último juicio al personaje, en el plagio de Villar Raso sobre la obra de Marino Vinuesa, el escritor ex-funcionario de prisiones que se ha hecho cargo de Florencio, actual nombre de Teresa Pla Messeguer. Como nota curiosa, el litigio enfrenta a los abogados Josep Lluís Albinyana, por parte de Pla y Vinuesa, y Manuel Broseta, por parte de Villar Raso.

- ¿Qué recuerda usted de sus primeros años?

¡Uf!, A los once años, o los diez, ya estaba con el rebaño y no fui ni la escuela: sólo quince días, cuando tomé la comunión. Mi vida transcurría en el Mas de la Pallissa, a un par de horas de camino de Vallibona, unas casuchas que heredó mi abuelo, donde guardaba la paja y los animales. Allí estuvimos y nací yo y los seis hermanos que tenía: yo era el pequeño, vine tardío.

- ¿Y cómo fue que cambió el rebaño por el maquis?

Yo, como vivía en la sierra, había hablado algunas veces con ellos. Una noche que nevaba, tres maquis se refugiaron en una casa que sólo se habita en el verano, El Cabanil, pero uno de ellos huyó, uno que era de Morella, y por donde iba pasando iba extendiendo esto. Y la guardia civil siguió la pista hasta que los encontró y quemó la casa, porque ellos se resistían. Al día siguiente detuvieron al dueño de El Cabanil y yo me puse nervioso porque trabajaba para él, y decidí huir por miedo que me mataron.

- Fue por el temor a las represalias o por las humillaciones a que sometió la Guardia Civil?

Sí, también lo determinó. Esto fue la misma mañana del día que quemaron El Cabanil, y fue el "teniente Mangas", seis guardias y dos somatenes, uno de Torremiró y el otro de Herbesset.


- ¿Y qué le hicieron exactamente?

Tenían curiosidad por saber cómo una pastora era mitad hombre y mitad mujer. Yo les había vendido tordos a los somatenes, y ellos contaron mi anomalía a la guardia civil. El "teniente Mangas" hizo caso omiso de todas las reglas y me hicieron desnudar, hasta que saciaron su curiosidad. Y cuando terminaron, me dijeron: "bueno, a hacer bondad". Y sentí mucha rabia, mucha impotencia.

- ¿Qué pensaba usted de su condición sexual? ¿Le causaba algún dolor de cabeza?

Problemas...? Sobre todo, por la barba. Dicen que medio hombre y medio mujer, pero yo no me he sentido nunca mujer. Aún recuerdo la primera vez que soñé un asunto sexual con una mujer, a los trece años y, era una vieja que tenía una nieta, que era de mi tiempo, no lo olvidaré nunca, le decían la tía Rosa la Coca.

- Usted se ha sentido siempre hombre?

Siempre, me ha gustado siempre los trabajos de hombre y figurar como hombre. De hecho, cuando iba con el ganado llevaba un zurrón, como los hombres, y no una cesta como las mujeres.

- Pero a usted lo inscribieron en el registro civil como mujer...

Yo he oído contar en Vallibona que mi padre me puso como barón, pero después, un amigo que había hecho la guerra en Cuba le convenció para que me apuntara como mujer, ya que debido a mi anomalía sería un compromiso en el momento de hacer el servicio militar. Pero de la familia nadie me dio una explicación.

- Y viene el momento en que abandonó la indumentaria femenina...

A los treinta años.

- Fue en el momento de incorporarse al maquis.

Sí. Yo había querido presentarme a la guerra voluntario, con los rojos, para ver si me podía hacer con la documentación de hombre, porque yo iba por la calle y todos decían: mira, si parece un hombre.

- Cuénteme un poco el proceso inicial de la guerrilla.

Entré y me vestí de hombre, y allí era un hombre más.

- Dicen que usted mandaba...

- Creo que mi nombre no figura en la documentación de ningún partido como participante ni siquiera. Yo llegué e hice tres meses de instrucción, como en el servicio militar, y después nos leyeron unos estatutos, unas órdenes, y si no estabas contento, te preguntaban donde querías ir, y si querías estar en contacto con la guerrilla para ayudar, te ponían en contacto con el partido, en Francia.

- ¿Estuvo vinculado a algún partido?

No, a mí me leyeron los estatutos, aunque hay libros que dicen que yo sí que fui de un partido. Estuve veinte meses con los maquis, pero veíamos la cosa muy dura y estábamos vendidos. Entonces, pusimos dirección a Francia, pero yo no llegué nunca.

- Se quedó en Andorra, ¿no? ¿Y allí, de qué vivía?

Trabajando en una masía, en verano guardaba el rebaño de dos caseríos.

- Una vida muy apacible que contrasta con la mala prensa que tiene usted. ¿A qué lo atribuye?

Mucha de la propaganda, la ha hecho el periodista Enrique Rubio, de El Caso, que estuvo por mi pueblo diciendo que yo era un criminal.

- ¿Y cómo llegan a cogerlo en Andorra?

Había uno que decía que me debía dinero, 87.000 pesetas...

- Es mucho dinero en aquella época...

Es que llevaba cinco años trabajando muy... bueno, un poco en el contrabando de tabaco y nylon. Yo había ahorrado algún dinero y, en confianza, lo había dejado en casa de un amigo, pero él se fue y me robó. Después, otro contrabandista que le decían Cisco me debía 12.000 pesetas y, como me había quedado sin dinero, le dije que me pagara, y fue y me denunció al teniente coronel de la Pobla de Segur. La primera vez no le hizo caso, pero la segunda sí, me agarraron cuando iba a salir con el rebaño. Y la policía andorrana me entregó a la Guardia Civil en la frontera, me esposaron y no pude mover las manos durante tres días, cuando llegué a Lleida.


- Estas precauciones eran para que usted, dicen, había matado veinte y no sé cuantos guardias civiles, siete alcaldes y un ermitaño...

Todas estas muertes se produjeron cuando yo todavía no había entrado en el maquis, y, parece que eran obra de uno que le decían el Cinctorres, que era de Cinctorres. Todo lo que él hizo me lo cargaron a mí, y yo ni lo conocí, porque entré en guerrilla en 1949, el 7 de febrero, y él ya se había ido a Alemania un año antes en compañía de uno que le decían el Conejito.

- ¿Y por qué cree que se lo cargaron a usted?

Porque tenían que justificar unos expedientes que tenían abiertos y sacar esto en la prensa. Y me hicieron dos juicios, uno en Tarragona y uno en Valencia.


- ¿Para un mismo delito?

Sí, y en Valencia me dijeron que sólo me podían juzgar una vez, pero los de Tarragona se ve que tenían celos. Total, me echaron 40 años allí y 30 aquí. Aquí, primero me pusieron la pena de muerte y después me la conmutaron por 30 años.

- Y enseguida, la cárcel.

Sí, y como mi nombre era Teresa, me llevaron a la cárcel de mujeres. Llegué con barba y me dan una minifalda y ropa de mujer, tan ajustada que no podía ni respirar. Me tuvieron 8 días, pero aislado de las mujeres; recuerdo que me daban la comida por una ventanilla para que no me viera nadie. Me volví a vestir de hombre y fui a pasar revista ante los forenses militares, y me dijeron que hasta se resolviera el caso debía volver a la cárcel de mujeres. Y otra vez a vestirme de mujer, hasta que ya pasé a la cárcel de hombres.


-Y allí, señor Vinuesa, es donde conoció a la Pastora...

Bueno, yo ya lo conocía antes que él llegara a la cárcel, por el expediente, por las fotos. Y cuando lo traté, supe que era imposible que fuera responsable de todas las acusaciones: no encajaba. Estuve estudiando en un montón de meses; qué hacía, con quien se relacionaba, como dormía y de qué hablaba. Y me convenció que no había matado a nadie. Y como había unas disposiciones según las cuales si la conducta del preso es ejemplar y no ha habido ningún motivo de sanción, a los veinte años de prisión se le conmuta la pena, decidí hacer todos los papeles que se debían hacer.

- Y salió el 22 de septiembre de 1977...

Sí, y como le faltaban muchas cosas por resolver, me vino a buscar a Santander, donde había pasado los últimos nueve años. Y yo le preparé toda la documentación y las visitas a los forenses para que le declararan hombre en el registro.

Lo conseguimos y los acompañé a la comisaría a hacerle el DNI de hombre, pero no tenía seguridad social ni dinero ni donde ir. A pesar de que había trabajado muchos años en los talleres de la prisión, no le reconocían ningún derecho, y por fin, después de muchos pasos, lo he conseguido y ahora cobra.

- ¿Y no ha vuelto a Vallibona, señor Pla?

Sí, el pueblo se volcó al poco de llegar. Bajaron de todas las masías, y hubo quien me besó la mano y todo. Claro, no me habían visto nunca de hombre.

- Y usted, señor Vinuesa, ha recogido todo lo que él le ha contado y ha hecho un libro que publicará, me imagino, después del litigio con Manuel Villar Raso...

Yo, como él no tenía nada y le habían maltratado tanto, quería hacer una reivindicación del personaje y, al mismo tiempo, recoger un dinero para él. Él no podía ser aquel que todos contaban, sobre todo después de descubrir yo sus armas, con las que no podía ser el jefe del 23º Sector, sino un elemento más.

Tras las investigaciones, que me han costado ocho años, otro escritor, Villar Raso, estaba interesado en La Pastora y me propuso la edición del libro. Él agarró mi libro, lo leyó y dijo que ya tendría noticias. Y un día recibí una carta de la editorial de Madrid pidiendo que me presentara junto con La Pastora para presentar el libro de Villar, que había reescrito mi obra de una manera infame y daba una imagen de La Pastora completamente falsa e inmoral.

- ¿Y, cuando es la vista?

El 27 o 28 de febrero. Después de haber devuelto el caso la Audiencia, ahora con nuevas pruebas y con el reconocimiento de Villar Raso que lo ha copiado.

- Muchas gracias por la conversación, señores Plan y Vinuesa.

18 enero, 2012

Dossiers - L´ombra del la pastora - Cap. 557

Se han escrito durante el año 2011 varias obras sobre "La Pastora", o como a mi me gusta más llamarlo: "Durruti". Al fin y al cabo fue un hombre con problemas de malformación genital y no una mujer. Novela con premio incluido, libro de historia pura y dura, el personaje atrae a escritores e investigadores por su atractiva historia que se aleja de lo que normalmente se entiende como un guerrillero antifranquista... si a estos se les puede dar un tinte de normalidad.

El programa Dossiers de RTVV, ha realizado un documental que se pudo ver el 10 de diciembre de este año pasado.

Con el título de L'ombra del la Pastora, se puede ver íntegramente en este link:



10 enero, 2012

Por qué estorba la memoria

Del asturiano Gerardo Iglesias sabemos lo más relevante de su historia personal, al llegar a ser Secretario General del PCE durante los años 1982 al 1988, cuando dimitió Santiago Carrillo del cargo. Contribuyó a la creación de IU de la que fue Coordinador General y diputado por Madrid. En el XII Congreso del PCE del año 1988 renuncia a todos sus cargos, y, al contrario que la mayoría de políticos de este país, no busca vivir de ello y retorna a su antiguo trabajo de minero hasta que una enfermedad laboral le obligó a retirarse. Lo que no es tan conocido, o por lo menos no se aireó lo suficiente, es su relación familiar con la guerrilla antifranquista asturiana. Su padre ayudaba en lo que podía a los hombres del monte y fue descubierto, detenido y brutalmente torturado. Gerardo, por la implicación paterna, fue testigo directo de los contactos con la guerrilla, conociendo a varios de ellos en persona. El mismo Gerardo fue detenido en varias ocasiones durante el franquismo por sus luchas en la minería y en la creación del sindicato CCOO. Tal vez, desde mi punto de vista, en la etapa que tuvo en sus manos la organización comunista en todo el estado, pudo haber trabajado en la línea de estudio, difusión y reconocimiento de la lucha del entramado guerrillero que su propio partido organizó contra el franquismo. 

Tal vez por eso, o por no tener las manos atadas, investigó una serie de grupos o familias involucradas directamente con la lucha armada antifranquista, y ha editado un libro (muy recomendable) que, en el mes de su edición, fue líder en ventas de la categoría de “no ficción” en Asturias. 

Son historias brutales de represión contra unos hombres y mujeres por el simple hecho de rebelarse contra un régimen militar impuesto por medio de las armas. Todas son impactantes y demuestran el grado de implicación del propio régimen en los desmanes de saqueos, asesinatos, violaciones y torturas que ejercieron sin ningún control los nuevos verdugos fascistas. 

Verdaderamente el título refleja fielmente por qué estorba la memoria a los actuales herederos políticos del franquismo. 

En el capítulo dedicado a “Los Castiellos”, Guillermina Rubiera, nieta y sobrina de Emilio Rubiera y sus hijas Asunción y Carmina, relata fielmente como asesinaron a su abuelo y tías en este pasaje del libro: 

"Mi abuelo era un hombre bueno que socorría a todo el que lo necesitaba, sin preguntar cómo pensaba. Donde había un necesitado, allá iba mi abuelo con potas de comida. Abría su casa a todos. ¡Cuántas veces comía el cura en la casal A mi abuelo no le faltaba de nada, tenía la mejor casería de Quintes. Las dos hijas que vivían con él, Carmina y Asunción, tenían un taller de costura. Eran lo que se dice una familia pudiente. Mi abuelo ayudaba a los guerrilleros por bondad y porque consideraba injusto que les hubieran empujado a vivir de aquella manera. Además, Alfredo Urdieres era un vecino del pueblo". 


El horrible crimen de Quintes producía una enorme conmoción en la comarca y más allá de ella. A pesar de que el común de las gentes ya estaba familiarizado con las noticias que corrían de boca en boca y que hablaban a diario de palizas, paseos, fusilamientos, mutilaciones, violaciones a mujeres, incautación de bienes o simplemente robos, desalojos de casas por la fuerza, para quedárselas o quemarlas, y un largo etcétera, lo ocurrido en Quintes a la vista de la vecindad, por mucho que intentaron ocultarlo, era percibido como culmen de aque­lla barbarie. Nadie podía explicarse cómo y por qué habían hecho aquello a tres seres honrados e indefensos. Guillermina Rubiera tiene muy clara la respuesta: 

"Cuando quemaron la casa era de noche, no recuerdo la hora. Antes de quemarla cargaron camiones en los que se llevaban todo. Robaron todo lo que había dentro de la casa y fuera de ella. Ese fue el motivo de quemar a mi abuelo y a mis tías: robar lo que había y disimular el robo. El confidente conocía todas las cosas que había de valor y quisieron aprovecharse de ellas. Aquel traidor sabía o suponía que mi abuelo tenía dinero guardado en casa, y fueron a por ello. Para nosotros siempre estuvo muy claro que el motivo de quemarlos fue el robo". 

Sobre la muerte de Emilio y sus hijas, una versión bastante extendida habla de que los asesinaron antes de incendiar la casa. Sin embargo Guillermina lo desmiente. "Los tres fueron quemados vivos, atados dentro de la cocina" -dice ella-. Y añade. "Esto pudo saberse al re­coger los cadáveres; quedaron señales que demostraban que habían sido atados. Si los hubieran matado antes para qué iban atarlos". Para los vecinos que los oyeron gritar mientras ardía la casa, esto siempre estuvo claro. 

Guillermina aclara otro extremo importante sobre lo ocurrido en casa del abuelo. En varias publicaciones se sostiene que allí vivía ocul­to un capitán de marina republicano, y que éste también fue quemado al mismo tiempo que Emilio y las hijas. 

"Eso no es cierto -afirma-. Allí no vivía ningún capitán de marina, y sólo aparecieron los tres cadáveres de mi familia. Con mi abuelo y mis dos tías sólo estaba el criado, pero éste dormía en la panera y no le pasó nada".


“Por qué estorba la memoria. Represión y guerrilla en Asturias 1937-1952”. Edita: Madera Noruega Editores (2011). Autor: Gerardo Iglesias. ISBN: 978-84-939429-0-8.

01 enero, 2012

Castellnou de Bages - Museu dels Maquis

Vídeo explicativo de la creación de un espacio dedicado a la memoria del maquis. "Caracremada" (Ramón Vila Capdevila) está enterrado cerca del museo, pues fue asesinado en la Creu de Perelló, en el municipio de Castellnou. dentro, además de los espacios denominados "Actuar, refugiarse y huir", encontraremos las botas de este legendario guerrillero antifranquista. 


Más información en esta web:

23 diciembre, 2011

Republicanos en la guerrilla de Sierra Morena

Adelante guerrilleros - Ni un solo paso hay que ceder
Derramemos nuestra sangre - Por un nuevo amanecer
En la boca una canción - Y en las manos un fusil...
Y en el pecho un corazón - Que afrontará el porvenir
En la lucha, la muerte espera - Clava sus garras por doquier
La tercera fue siempre la primera - Para atacar, para vencer
(Canción guerrillera de la Tercera Agrupación. Causa 97/ 1948. AHTM2. Sevilla)

Pinchad aquí:
REPUBLICANOS EN LA GUERRILLA DE SIERRA MORENA.
Mª Victoria Fernández Luceño. Historiadora


18 diciembre, 2011

"Teatro Negro", maquis en Abaurregaina - 2011

En la XXXIV Edición del Aezkoa Eguna en Abaurregaina (Nafarroa), los vecinos decidieron impulsar un espacio dedicado a la guerrilla antifranquista y los hechos relacionados con la misma en el valle.

Como primer acto se realizó una charla sobre el maquis a cargo de la Asociación Ahaztuak 1936-1977.

Al día siguiente se disfrutó de una obra de teatro en la cual se trataba de la llegada de los guerrilleros a este pueblo, con la participación de un vecino de la localidad dentro del grupo armado.

11 diciembre, 2011

Así cayó Badajoz // Santiago el Guerrillero (Historia oral)





"Las arenas del tiempo", un programa de radio en Extremadura, con parte de la historia de la entrada de las tropas fascistas en Badajoz, y otra parte de la vida de un guerrillero que actuó en plena Guerra Civil y en la posguerra.
Pincha en el "play" del link:

05 diciembre, 2011

Poema atribuido a "Caracremada"


Quiero tener mi tumba
Lejos de los campos santos
Donde blusas blancas no haya
Ni panteones dorados

Quiero que a mí me entierren
Lejos de esos lugares falsos
Donde la gente al año viene
A depositar sus llantos

Quiero que a mi me entierren
Arriba en el monte alto
Junto aquel pino blanco
Que solo esta en el barranco

Mi tumba quiero que este
Entre dos piedras de canto
Compañeros míos han de ser
Pintadas culebras, verdes lagartos

No quiero que a mi entierro vengan
Curas laicos ni romanos,
Y las flores han de ser
Un manojo de punzantes cardos

Tampoco quiero que vengan
A decir discursos y salmos
Con banderas i oropeles
Vicio del mundo civilizado

Para discursos los graznidos
De los cuervos y los grajos,
El aullido del zorro viejo
Cuando ciego es abandonado

Ni luz de cirios que dan
Unas claridades de espanto
A mí me alumbraran
Las centellas y los rayos

Quiero que mi tumba sea
Cubierta de espinos altos
De zarzas grandes y espesas
Abrojos y salvajes cardos

Que brote a sus alrededores
Hierba para los ganados
Y que descanse a mi sombra
El perro negro cansado

Quiero que mi cuerpo repose
Lejos del bullicio humano
Junto al pino grande que hay
en el barranco solitario..

Ilustración de Clara Niubò Casas para un artículo de Tomàs Arias sobre "Caracremada"