26 diciembre, 2008

De Memorias y Victorias

Siempre ando buscando por la red relatos, imágenes o cualquier cosa que tengan relación con la resistencia armada al franquismo. Encontré esta narración y me entusiasmó. Increíblemente, en tan pocas líneas…. toda una historia.

En los ojos del niño toda la sed de saber, de aprender, de descubrir. Los ojos del anciano, en cambio, eran una fuente que se derramaba, un río desbordante de experiencias queriendo ser contadas. Así pues resultó natural que sus miradas se encontrasen una tarde y se reconociesen, el niño como quién podía calmar su sed y el anciano como alguien a quien brindar toda su agua.
Era una tarde, como digo, aplastante y calurosa como todas las tardes de aquel verano, eterno para el niño, un breve suspiro para el anciano.

El anciano sentado a la puerta de su vieja casa, pegada la espalda a la pared de piedra, intentando mantener su breve cuerpo dentro de la escasa sombra que el inclemente sol no le arrebata. A sus pies, un mundo de colillas aplastadas agonizaba aún.

El niño, las manos en los bolsillos del pantalón corto que odia (ya es mayor según él, los quiere largos), el puño cerrado dentro de la tela, apretando con fuerza un universo de canicas recién conquistadas en las batallas incruentas de la plaza del pueblo. Regresa a casa, a buscar el imperdonable bocadillo de mortadela, los sucios zapatos golpeando alternativamente una piedra, imaginario y caprichoso balón de la final de la Copa de Europa.
La piedra-balón no encuentra portería. Se desvía y atraviesa como una avalancha el terreno minado de colillas a los pies del anciano. Golpea, ya casi sin fuerza, las gastadas zapatillas de cuadros. La punta del bastón la aprieta, calibra su dureza y luego, de un golpe seco, la aparta a un lado.
- Ten más cuidado, chaval. ¿Quieres dejarme cojo?
En un segundo se encuentran los ojos y ambos, muy dentro, se reconocen, uno como sediento caminante y el otro como fuente, y lo saben.
- Lo siento, Señor. Se me fue el tiro.
- No pasa nada, chaval. ¿Tú de quién eres?
El niño responde, casi como un autómata, resignado ya a la pregunta que le persigue desde que hace cinco días llegase al pueblo.
- Soy el nieto de la Señora Eugenia. Llegué hace cinco días. Vengo con mis padres a pasar el mes.
El anciano asiente. Le mira despacio, muy despacio.
- ¿El hijo de Encarni? Sí. Tienes los mismos ojos que tu abuelo. La misma cara de listo.
El niño va a seguir camino, una vez salvado el trámite. La mortadela espera.
- Bueno señor, adiós.
- Era un cabrón muy listo tu abuelo. El más cabrón, y el más listo.
Victoria para el anciano. Gol por toda la escuadra. Atención conseguida, público atento, auditorio entregado. La mortadela tendrá que esperar.
- ¿Le conoció?
- Ya lo creo que le conocí. Estuvimos juntos en el monte, allá arriba (El bastón se mueve, asciende sesenta y cinco grados y señala un punto en la montaña que domina majestuosa todo el pueblo) cuando llegaron y no nos quedó mas remedió que subirnos para allá para poder seguir luchando. ¡Qué cabrón tu abuelo!
Sigue hablando, y se le llenan las pupilas de pasado, y abre las esclusas de la memoria y se desbordan, y ya no sabe parar, y el niño lo absorbe todo, y se llena del verde de la montaña, de olor a pólvora, de emboscadas, de escaramuzas en una guerra que no entiende pero en la que había buenos y malos, y el bueno era su abuelo, que ya no es el abuelo muerto que no conoció sino un guerrillero heroico, listo y cabrón, y el anciano sigue hablando desbocado ya, imparable, y los ojos del niño se iluminan y brillan de admiración, y al anciano también le brillan, pero distinto, le brillan por la emoción porque sabe que el abuelo del niño, el amigo que cayó a su lado hace ya tantos años, en ese instante, por fin, ha ganado su guerra.

Lo escribió Gabi y lo guardó en “Parábolas y Cuentos”

http://www.ocurre-bitacora.com/

18 diciembre, 2008

Constantino Enguídanos "Juanito" - Informes AHPC (4)

Constantino Enguídanos "Juanito" - Informes AHPC (1)
Constantino Enguídanos "Juanito" - Informes AHPC (2)
Constantino Enguídanos "Juanito" - Informes AHPC (3)

Micro-film Nº 137 Pag. 5 - Foto 9

Cuando luchamos aquí, en el interior del país, queridos camaradas, lo hacemos con el gran entusiasmo de hacer de nuestra España, en ruinas y empobrecida. Una España floreciente de felicidad y de progreso; luchamos con la confianza de que en ésta gran tarea, vosotros que os habéis educado en el gran país del socialismo, limpios de todos los prejuicios burgueses, con los conocimientos de la ciencia y de la técnica moderna, seréis los pilares de la nueva intelectualidad española; lo hacemos seguros de que vosotros, obreros ya socializados, estajanovistas abnegados, como Mauricio Cerrudo. Enrique Estarles y otros, seréis nuestros maestros en ésta gran tarea de reconstrucción de nuestro país, construyendo una floreciente República popular y siendo una ayuda más que considerable para marchar a pasos agigantados a la edificación del socialismo.

Para poder realizar mejor éstas tareas, es preciso, camaradas, que vosotros que tenéis todas las facilidades, que tenéis el gran apoyo (mil veces agradecido por nuestro pueblo) de la gran Unión Soviética, del Partido bolchevique y del gran Stalin, que podéis contar con el estímulo y cariño de lo más honrado de nuestra Patria, estudiéis más y más, pensando que todo será poco, para reconstruir nuestra España empobrecida y arruinada.

De mi parte, camaradas, os doy mi palabra de seguir luchando, hasta el completo hundimiento del capitalismo, inspirándome en las gestas heroicas de Eugenio Mesón, Justo Conesa, Lina Odena, Casto García Roza, Zoya, Matrosov, José Albar, y Rubén Ruiz Ibarruri, siendo mi honor y mi gloria ser lo que ellos fueron y estando dispuesto a llegar donde ellos llegaron si la lucha lo exige.

Con un gran orgullo de poderme dirigir a vosotros, a pesar de la gran distancia que nos separa y los grandes esfuerzos que el franquismo y el imperialismo realizan por aislarnos y convencido de los irrompibles lazos que nos unen, me despido con la completa seguridad de que muy pronto nos podremos abrazar en nuestra España liberada.

Sin otra cosa, os abraza, vuestro camarada.

JUANITO
20 de Febrero de 1951


Micro-film Nº 340 Pag 1 – Foto 77-78

LEVANTE.INFORME DE CONSTANTINO ENGUÍDANOS RUIZ “JUANITO”

Después de siete días de marcha habiendo pasado algunos sin comer, llegamos al campamento donde habían estado los guerrilleros, que estaba descubierto por el traidor Arturo (“El Manco”), y nos quedamos en él para al otro día ir a coger los fusiles que estaban por allí escondidos. Un rato antes de ponerse el sol salimos para coger los fusiles, y a 200 metros del campamento nos encontramos con la guardia civil que nos estaba esperando o venía hacia el campamento y nos hizo fuego matando al camarada JUANETE SIMARRO. De los tiros salimos junto los tres jóvenes con el guerrillero VITINI que era el que acompañaba al de mi pueblo. JUAN JOSÉ salió solo y se marchó a Valencia en donde hizo contacto con el Partido y luego no acudió a las citas que se le marcaron.

Seguimos los cuatro la marcha en busca de los guerrilleros, por mediación de los puntos de apoyo, porque la estafeta en donde nos esperaban no la sabía nada más que el otro elemento y se había largado dejándonos abandonados. Llegamos a un punto de apoyo después de tres marchas casi sin comer, y había en la casa 20 civiles y a los dueños los habían encerrado el la cárcel por culpa del tal Arturo. Aquél día a las tres de la tarde estaba de guardia FRANCISCO SERRANO, grita, que vienen los civiles y salió corriendo sin volverle a ver más. Nosotros miramos por allí y no vimos nada. Fue a parar a Valencia en donde se juntó con JUAN JOSÉ o FELIX que le llamaban en guerrillas, y le proporcionó el contacto con el Partido.

Me dijeron que subía otra vez para guerrillas y que en Marines un traidor los vendió matando a un enlace y a él dejándolo gravemente herido. Después ya no he sabido nada más de él.

PEÑARANDA y yo continuamos la marcha con VITINI y después de unos días de marcha penosos por la lluvia y la poca comida, llegamos el día 16 de Mayo a El Más de Olmo de Ademúz en donde casualmente encontramos a dos guerrilleros en casa de un enlace y aquella noche llegamos al campamento que estaba en los montes de Camarena.

La primera temporada la pasé sin casi apercibirme de lo que sucedía dentro del grupo, porque con la idea que yo tenía de los guerrilleros, creía que todo lo que hacían estaba bien hecho y no me paraba a pensar si una cosa era justa o no, que se hiciera como se hacía. Como yo era nuevo allí y no conocía otra forma de actuar, aquella para mí era la buena. La primera vez que yo paré atención fue cuando en una reunión con el Estado Mayor y el responsable político, después de decir como allí se actuaba, criticaron duramente las cosas que allí se hacían. Hasta entonces yo no sabía lo que era una crítica porque en los cuatro o cinco meses que llevaba no habíamos hecho ninguna reunión del Partido.

El jefe del campamento era Antonio. Éste elemento hacía vida de señorito en el campamento; ni iba a por leña, ni agua, ni hacía guardia. En el campamento hacía el favoritismo con unos y a otros les amargaba la existencia.

De operaciones no salía nunca porque decía que el jefe debía de estar en el campamento. Una vez salimos todo el grupo, que éramos 10 guerrilleros, pero él no llegó a operar en ningún lado. Cuando llegamos a una zona buscada, se instaló en un sitio y nos mandó a 8 en dos grupos a operar y él con otro se quedó allí de “jefe” de campamento. Además un grupo de los dos iba sin ningún arma automática y él se quedó con una metralleta. Hechos de cobardía y provocador tenía éste elemento, en cada paso uno. Ningún guerrillero le quería a pesar de lo hipócrita y lo falso que era.

Mientras él estuvo de responsable salimos dos o tres veces a echar propaganda y a poner pancartas. El grupo en dónde yo iba estuvimos esperando en el Rayo Cerezo, en un molino que resulta que antes había sido punto de apoyo. Nos llevamos un poco de comida diciéndole que si era cierto que había sido punto de apoyo volveríamos a pagarle aquello, pero ya no hemos vuelto. Estuvimos también en Torre Alta y operamos en una casa cogiendo ropa y comida de una casa de un burgués. De política no se hacía nada a pesar de que en la calle detuvimos a medio pueblo.

En la reunión que antes he dicho quitaron de responsable al que teníamos y pusieron a VITINI, que había venido de otro grupo. Cuando VITINI estaba de responsable salimos un grupo al mando de Bienvenido para volar un tren, el cual se voló a ciegas, o sea sin saber el tren que iba a venir. El tren que pasó fue uno mixto que le llamaban el borreguero; víctimas yo no sé si hubo alguna o no. Otra vez salimos de operación todo el grupo y en un pueblecito de los montes Universales, que no puedo recordar cómo se llama, quisimos coger al alcalde y hacerle un rescate. Pasaron VITINI y VIRIATO al pueblo y al estar en casa del alcalde dejaron salir a una mujer que se fue a avisar al ayuntamiento donde estaba reunido su marido con los concejales; éstos al saber lo que había, cogieron las escopetas y salieron a por los guerrilleros; tan ciegos iban que el alcalde se encontró en su casa a un amigo de Ballanta, y sin conocerle le soltó los dos ti-ros de la escopeta, matándolo. A los camaradas también les tiraron en la calle, pero solo le alcanzaron unos plomos a VIRIATO en una pierna. El Gobernador de Teruel regaló una pistola ametralladora al alcalde. Continuamos aquella marcha y un día nos sorprendieron unos cazadores en el término de Bronchales (Teruel). VITINI tenía ganas de operar allí en una casa de campo y no nos retiramos lo debido, haciéndolo allí a un kilómetro, en un sitio pelado. Al otro día, a las ocho de la mañana se nos echó encima la guardia civil. Antonio, que estaba de guardia, en vez de disparar dio el grito de ¡Los civiles! y salió corriendo; los demás al verlo a él salimos también corriendo. Los civiles echaron el alto dos o tres veces y luego se liaron a tiros desde varios sitios, matando al camarada VIRIATO e hiriendo a VITINI y a RUFINO. Entonces nos retiramos para el campamento sin operar.

12 diciembre, 2008

Eufemio Bolós Silvestre

La mala suerte que siempre acompaña a quienes la vida nunca les sonrió, estuvo ese día fatídico del lado de Eufemio Bolós Silvestre, con nombre de guerra en el monte de «Barbero». Ese día, el santo y seña que tenía que dar en el caso de encontrarse con sus compañeros no fue el convenido. Un error o el olvido, hizo que cayera en el tiroteo posterior que las armas “amigas” efectuaron contra él, al dar una contraseña incorrecta. Un payés encontró en su finca el cadáver de un desconocido acribillado a tiros y fue enterrado en una fosa anónima en el cementerio de Benifallet. Un estudio de varios historiadores sobre la presencia del maquis en la zona de Tortosa, a finales de los años 90, hizo que durante las entrevistas se encontraran con la indicación de unos ancianos, sobre un maquis sin identificar y enterrado en el cementerio.

La búsqueda posterior de datos y documentación en los distintos archivos dio como resultado la identidad del guerrillero. Ayudó en la identificación los enseres de peluquería que llevaba, pues su profesión era la de Barbero. Eufemio tenía 24 años cuando falleció, y tuvo que huir al monte al ser denunciado tras escuchar “Radio Pirenaica”, una emisora prohibida por el régimen, y creada por el PCE en el exilio. Aún cuando la guardia civil tenía datos suficientes que identificaban al guerrillero, nunca informó a su familia. Su hermana Elvira, 50 años después, recibió la noticia cuando tenía 87 años. La esperanza de su hermana siempre fue la de que hubiera huido al extranjero.

Eufemio Bolós Silvestre fue miembro de la Agrupación Guerrillera de Levante (A.G.L.), y natural de Valbona (Teruel). En el cementerio de Benifallet, y en el lugar donde yace enterrado, su familia puso una lapida con la leyenda: "Eugenio Bolós Silvestre (1925-1949). Guerrillero muerto por la República y la libertad".

06 diciembre, 2008

La ruta del anarquismo

El colectivo Turismo Táctico realiza desde el año 2001 intervenciones en el espacio público utilizando el turismo como un medio de comunicación. Una de las más que interesantes propuestas, se encuadra en su proyecto “Guía secreta de Barcelona”, donde entre varias opciones, encontraremos “la ruta del anarquismo”.

http://www.tacticaltourism.org/

Esta ruta surge (según indican en su web) de la necesidad de rescatar los hechos olvidados e incluso silenciados, del movimiento libertario en Barcelona.

En un ejercicio de memoria, de recuperación de la historia, y de rescate del olvido, proponen un recorrido en Bus con documentos audiovisuales, con acciones en la propia calle, y con documentos gráficos, dando voz a los anarquistas para explicar su historia.

Dentro de la importante aportación Histórica en Cataluña del anarquismo, la lucha armada antifranquista en las calles de la ciudad, tiene mucho peso.

Este video promocional del colectivo colgado en You Tube lo testifica.