30 noviembre, 2008

IV Jornada Homenaje "Manco de la Pesquera"

Encontrado en la web del manco:

Con motivo del tercer aniversario del regreso del guerrillero antifranquista Basiliso Serrano Valero, el Manco de La Pesquera, a su pueblo, se celebrará en La Pesquera el próximo día 13 de diciembre de 2008, la IV Jornada de Homenaje. En memoria de Basiliso y de otros tantos luchadores que dejaron su vida por el restablecimiento de la libertad y la democracia en España. Para que su dura historia, que también es nuestra historia, se transmita y no se vuelva a perder en el tiempo. La historia reciente y oscura que ha pasado por estás tierras de Cuenca, que es la historia del miedo y la represión.

Sólo en el pueblo de La Pesquera se contabilizan un total de once guerrilleros y un enlace abatidos en esté termino por las fuerzas represoras, la mayoría de ellos olvidados en una fosa común. Que sembraron una de las páginas más negras que se ha vivido en está localidad. Para recuperar su memoria y dignidad se realizará en la jornada, por la mañana, un homenaje en el Cementerio de La Pesquera recordando sus nombres y guardando un minuto de silencio por la paz.

A continuación se celebrará una Mesa Redonda con la presencia de varios ponentes que nos hablaran sobre un tema de actualidad: Desaparecidos en el periodo guerrillero. Contaremos con la presencia del coordinador del proyecto de Desaparecidos de La Gavilla Verde: Adolfo Pastor y el Médico-Forense responsable del grupo Paleolab: Manuel Polo que ya ha llevado a cabo varias exhumaciones.
Por la tarde rescataremos del olvido historias relacionadas con la guerrilla antifranquista con una charla-coloquio sobre "Los otros guerrilleros de La Pesquera", con el investigador Salvador Fernández Cava, autor de libro Los Guerrilleros de Levante y Aragón. Y para concluir la jornada contaremos con la presencia de algunos testimonios de familiares.

Honramos al hombre, a Basiliso Serrano, a uno y a todos los que lucharon en los tiempos difíciles. Su pueblo no lo olvida, donde uno se encuentra con la memoria colectiva, la de aquellos que le admiraron y aquellos que le persiguieron.

El acto está organizado por la Agrupación Socialista de La Pesquera y la Asociación La Gavilla Verde de de Santa Cruz de Moya.
Os esperamos el 13 de diciembre en La Pesquera.


VER PROGRAMA:
http://www.elmanco.es/




24 noviembre, 2008

El lobezno y el lobo

El lobezno huele la humedad de la tierra, mira al sol naciente entre las lejanas cimas y saluda a la primavera con un aullido prolongado. El guerrillero, despertado con el sonido largo y agudo que el joven lobo acaba de producir, sale de su guarida y mira la silueta del cánido, esbelta y solitaria, recortada a contraluz sobre la luminaria del alba.

Ambos son los últimos de sus respectivas partidas y tienen historias parecidas.

Al lobo, cuando era apenas un cachorro recién destetado, los cazadores en una batida le habían matado a su madre y a toda su jauría. Sólo él, escondido en un orificio entre las rocas, tuvo la suerte de no ser encontrado. Sin maestros que le enseñaran a cazar y con la única ayuda de su instinto, había desarrollado hábitos irregulares y heterodoxos para su especie en los que se combinaban desde la torpeza, hasta una mezcla de audacia y necesidad que le llevaba a acercarse a los humanos hasta un punto que para cualquier otro lobo hubiera sido impensable.

El hombre, por su parte, es el último integrante de un grupo de maquis que, tras el triunfo del franquismo, se habían refugiado en las montañas con la esperanza de mantener viva la llama de la insurrección contra la dictadura en tanto las circunstancias nacionales e internacionales favorecían un cambio definitivo de las cosas. Pero la persecución implacable de la guardia civil había ido dando cuenta de todos sus compañeros que, uno por uno, habían ido cayendo en distintas emboscadas hasta dejarlo a él completamente solo. En realidad ya había perdido toda esperanza de cambio. La oposición interior había sido masacrada hasta hacerla desaparecer (le costaba trabajo ya incluso encontrar un mínimo apoyo en los pueblos, siquiera fuera para abastecerlo de cuando en cuando con algunos suministros) y en el exterior, el exilio había ido adaptándose a los distintos países que los habían cobijado hasta casi naturalizarse en ellos. Las potencias “democráticas” habían ganado la guerra mundial, pero todas parecían haberse olvidado de España y de su drama. Lo cierto es que siempre habían temido el proceso español que llegó a tomar tintes demasiado revolucionarios para su gusto. Si los gobiernos “democráticos” hubieran querido, el bando republicano español habría podida ganar la guerra; pero ni el gobierno de Francia ni el de Gran Bretaña movieron un dedo par ayudar a los republicanos españoles; más bien si pusieron algo fue trabas a los intentos de ayuda rusa. Y el corazón generoso de las Brigadas Internaciones, que colaboraron a pesar de sus gobiernos, sólo había servido como gesto romántico para canciones y relatos épicos.

A nuestro protagonista lo único que lo mantenía ya en la sierra era el afán de supervivencia y la dignidad, además de unas circunstancias que habían convertido su resistencia en el único modo de vida posible para él. Su fama de guerrillero indómito, solitario y terrible se había extendido entre la gente de la comarca de forma que acabaron apodándolo con el alias de El Lobo y lo convirtieron en una leyenda en la que se mezclaban la admiración, el respeto y también, con frecuencia, el odio a lo desconocido.

En esas circunstancias, era inevitable que El Lobo y el lobezno acabaran haciéndose amigos. Eran dos espíritus solitarios que, aparte del esfuerzo por la supervivencia, no tenían más placeres (y eran comunes a ambos) que ir desentrañando todos los secretos del bosque, conocer todos sus recovecos, algunos de ellos llenos de la magia del agua que perfila dibujos en las rocas para vestirlas luego con el terciopelo perlado de los musgos goteando; o explorar las zonas más inaccesibles debido a la vegetación tupida y misteriosa, en donde el ruiseñor pone su música celeste; o disfrutar las noches llenas de sonidos indescifrables que ellos habían ido aprendiendo a conocer y distinguir y los cielos encendidos en la maravilla del cosmos; o contemplar el sol jugando a pintar de malvas y escarlatas los cielos del amanecer o los del lubricán…

El primer paso lo había dado el lobezno, cada vez más atrevido en su acercamiento hasta la cueva en que se refugiaba El lobo para participar en el festín de las sobras que éste abandonaba tras sus cacerías. El maquis llevaba observándolo muchos días deambular alrededor de su guarida, que con toda probabilidad no sería muy distinta de la del propio can. Le había dejado que se acercara, cada día un poco más, sin moverse más allá de lo imprescindible, quieto y silente como una esfinge para que aquel joven lobo le fuera tomando confianza. Al final, un día se había decidido a ofrecerle un poco de carne alargando la mano con suma lentitud y profiriendo, apenas en susurro: toma, bonito, toma…

El primer día, en el último instante, el lobezno se había asustado y había echado a correr. Pero al siguiente, no sólo se acercó a comer de la mano del guerrillero; incluso se dejó acariciar.

Desde entonces había surgido una amistad que no paraba de crecer y hacerse más profunda. Todo el afecto que a ambos le faltaba de los de su especie, se lo habían volcado el uno en el otro. Jugaban, se acariciaban, saltaban, exploraban el bosque aportando cada uno lo mejor de sí…, y a la vez ambos permanecían libres deambulando por la montaña como seres solitarios.

¿Quién puede extrañarse entonces del sobresalto que supone para El Lobo advertir que unos cazadores han subido por la ladera y están apostados de manera que el lobezno no tiene escapatoria? No va a permitir que lo maten. ¡No puede permitirlo! Monta su fusil, algo cascado ya pero útil todavía, y lo carga con algunas de sus últimas balas. Si las gasta no le va a ser fácil cazar; aunque siempre podrá valerse de las flechas que él mismo se fabrica, menos certeras, pero para algunos animales muy útiles por lo silenciosas y, sobre todo, necesarias en determinadas épocas en que no debe ser oído tiro alguno que pueda delatarlo.

Uno de los cazadores está apuntando hacia el lobezno. Éste se ha apercibido y corre. El cazador dispara y falla, pero al instante suena otro tiro y otro y otro… Uno de ellos ha herido al animal en una pata trasera y chilla conforme cae de lado.

El Lobo corre hacia el lugar de la escena con el corazón en la garganta y apenas le da tiempo de gritar a pleno pulmón: ¡Nooooo!, cuando otro de los cazadores, aprovechando que el lobezno está caído, le apunta para dispararle. El maquis no se lo piensa, sin apuntar con la mirilla y conforme baja corriendo, dispara hacia el cazador y le da en una pierna. Los demás cazadores no pueden creer lo que ven: un hombre de aspecto asalvajado y mirada desencajada corre hacia ellos disparando y gritando como un poseso. La reacción es instintiva y fulminante. El Lobo es abatido a tiros desde varios lugares de la enramada. El lobezno, con su pata sangrando que apenas puede apoyar en el suelo y gimiendo de dolor, se acerca hasta el maquis, muerto ya, y lo huele y lame con cariño, como si quisiera despertarlo.

Lo que en tantos años no ha podido hacer la guardia civil, lo han hecho en una mañana los cazadores. En seguida todos reconocen en aquel hombre al maquis conocido por El Lobo. Probablemente su captura tenga recompensa; pero aunque todos piensan en eso, ninguno se siente orgulloso de lo que ha hecho. Miran la escena y no consiguen saber si los gemidos del animal son por su herida o por la muerte de su amigo humano. Les resulta difícil comprender cómo un lobo salvaje puede haber desarrollado esos afectos por un hombre.

Cuando llegan la guardia civil y el juez para levantar el cadáver, el lobezno aún permanece llorando junto a su amigo. Tienen que retirarlo a empujones para poder llevarse el cuerpo del yacente.
- ¿Qué hacemos con el animal, mi sargento? – pregunta un número al jefe de la patrulla.
- ¡Déjalo! Pobre bicho. No ha hecho mal a nadie.

Otro guardia, compadecido, se acerca hasta el cánido y le hace algunas curas en la herida con agua y desinfectante del que llevan en el botiquín del camión. Después lo empuja y le grita para que se vaya.
Pero el lobezno no se va. Recorre pequeños círculos, sin dejar de gemir y se acerca una y otra vez hacia el lugar donde han depositado a su amigo agachando su hocico hacia el suelo.Sólo cuando todos los hombres han desaparecido y el lobezno comprende que su herida no le permitirá seguir el olor del camión en que se llevaron a su amigo, se abandona a su dolor, se tumba y deja que caiga la noche.

EMILIO BALLESTEROS ALMAZÁN (Albolote/ Granada, España, 1956): Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo, ha recibido premios en distintos géneros; de y sobre su obra se ha escrito en revistas y publicaciones de España, México, Cuba, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, EEUU, Puerto Rico, Rep. Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Francia, Italia y Marruecos. Tiene publicados una decena de poemarios; el último de ellos: Trilogía del silencio; Ed. Dauro, 2004. Ha sido incluido en numerosas antologías y traducido al italiano, árabe, francés y alemán. Dirige la revista literaria: Alhucema.

En: http://www.bestiario.com.br

17 noviembre, 2008

Aura Kuby



A LA “BRIGADA MACHADO”
A JUANÍN Y BEDOYA
A XABIER RECALDE.
A los 50 años de la muerte de Juan Fernández Ayala,
“Juanín”. (Potes 1917-Vega de Liébana 1957)





Del cincuenta y siete, abril
miércoles y veinticuatro
¡Alto a la Guardia Civil!
sonó de noche en la Vega,
llegando en Liébana el fin,
de la “Brigada Machado”;
en la curva del molino
quedó Juanín recostado.

Sirva este humilde cantar
como homenaje y recuerdo
a todos los emboscados
que hasta el final resistieron,
soñando un mundo mejor,
a los fuegos del infierno,
siendo en la Sexta Brigada
del Norte los Guerrilleros.

Vientos penosos soplaban,
mejores los venden hoy,
y aunque el mundo se desangra
bolas a contar no voy;
platico con el planeta
y en esta conversación
hambre, suplicio y dolor
es casi lo que me cuenta.

Súbditos de monarquía,
regalo del dictador,
olvido, amnesia y porfía
costumbres de ganador.
Nos es preciso vivir
en el maquis cotidiano
sólo por la dignidad
que merece el ser humano.

Por todos los que se fueron
creyendo en la humanidad
¡salud! de un republicano,
y no se te olvide hermano
que todo tiene su fin
y aún pareciendo baldío,
con la esperanza en la mano
¡vivan Bedoya y Juanín!

ESTRIBILLO:
Y todo tiene su fin
y aún pareciendo baldío
con la esperanza en la mano
¡vivan Bedoya y Juanín!

Compositor: FRAN LASUEN GABILONDO.
Grupo: Aura Kuby

10 noviembre, 2008

Entrevista a «Carrete»

Entrevista radiofónica en Internet a Eulalio Barroso Escudero «Carrete», guerrillero antifranquista que ejerció como tal en la Agrupación Guerrillera de Extremadura-Centro. Es miembro de la Asociación “La Gavilla Verde” de Santa Cruz de Moya – Cuenca. Eulalio es un infatigable defensor de la recuperación de la memoria guerrillera y acude a donde se le solicita para cualquier acto donde “los del monte” son los protagonistas. La entrevista fue realizada gracias a la asistencia de «Carrete» en un acto de homenaje a «Ino» y a la guerrilla cacereña en Roturas – Cáceres, donde tuve la suerte de poder asistir personalmente, así como a la exhumación del propio guerrillero, un año antes en el cementerio de la misma localidad.

La entrevista está dividida en dos partes, y la encontramos en:

http://www.olvidatuequipaje.blogspot.com/

1ª parte:

2ª parte:

03 noviembre, 2008

Mencer Vermello

Mencer Vermello, grupo “durillo” de música y gallego, los cuales definen su estilo como “Rock Proletario”.

Independientemente de los gustos musicales de cada cual, incluido el mío, de su ultimo trabajo titulado “КРАСНЫЙ РАССВЕТ”, extraemos la letra de la canción numero 5, llamada “Soldados da historia” (Soldados de la historia, en castellano) y cuya creación supuso un homenaje a la guerrilla antifranquista.

La letra en castellano por gentileza del grupo que la ha traducido, la he sacado de su web [ www.mencervermello.com/ ] y es esta:

Año 36 de la mano de Franco, llega el terror y la opresión
Un pueblo triste y dominado le hace frente al tirano
En los frondosos bosques, se esconden los escapados
Los hombres y las mujeres del hierro y del arado

Larga vida a la guerrilla antifranquista

Recuerdos enterrados de nuestros partisanos
Años de resistencia que no serán borrados
Con Neira , con Foucellas , con el comandante Pérez
En los montes de A Fonsagrada o en la Serra do Courel

Justicia y no venganza, resistir para vencer
Quien a hierro mata a hierro ha de morir